¿En qué consiste la primera sesión con el psicólogo?

Rafael Arana

La primera sesión

En la primera sesión escuchamos al paciente para determinar cuál es el motivo que le lleva a consultar. A veces está clara cuál es la petición de ayuda, pero a menudo es necesario ayudar a clarificar los objetivos que se persiguen realmente.
Éste es el trabajo del psicólogo en la primera consulta: facilitar que puedas sentir la confianza para expresarte libremente.. En realidad, lo único que esperamos del paciente es que esté dispuesto a dejarse ayudar. Nuestro trabajo consiste en darte las herramientas y la ayuda necesaria para que llegues a encontrarte bien.
Tras esclarecer la demanda del paciente, se determina si puede estar sufriendo algún trastorno que requiera tratamiento psicológico, si es necesario realizar una exploración en mayor profundidad o si es preciso derivar al paciente a otro tipo de profesional, dada la problemática que presenta (p.e., neurólogo, psiquiatra,...). Algunas veces, con una consulta es suficiente para normalizar la problemática que presenta el paciente y no es necesario iniciar tratamiento psicológico.
Cuando la persona sufre un problema psicológico que requiere un tratamiento, entonces se valoran las distintas opciones y se elige un tratamiento adaptado a la problemática y las circunstancias particulares del paciente. En estos tratamientos nos fijamos objetivos concretos, unos plazos de tratamiento cortos y se emplean estrategias de terapia de alguno de los siguientes tipos:

  • Terapia individual
  • Terapia de pareja
  • Terapia familiar

Debería ser capaz de salir adelante por mí mismo, ¿Seré capaz de salir yo solo?

Acudir a terapia significa que se reconoce la necesidad de pedir ayuda y no todo el mundo está dispuesto a reconocerlo. Muchas personas tardan en acudir al psicólogo porque sentían que tenían miedo de reconocer sus problemas ante otra persona. La demora en pedir ayuda suele hacer que los problemas psicológicos se hagan más graves y el riesgo de cronicidad aumenta.

“¿Es normal que pueda necesitar hablar con un psicólogo?”

Ser escuchados es una necesidad básica de todo ser humano. Por eso es tan importante para la mayoría de nosotros ir desarrollando relaciones personales y de confianza con otros seres desde los primeros días de nuestra vida.
La ventaja de solicitar consejo a un psicólogo profesional, se hace evidente cuando la persona se enfrenta a decisiones que no resultan fáciles de tomar y cuando la persona sufre por cosas que ni él mismo ni otras personas parecen entender

¿Cuánto duran las sesiones y cuánto dura la terapia?

La duración de la terapia depende de lo complejo que sea el caso y de la disposición del paciente a dedicar energías a mejorar. 

“¿Está garantizado el secreto de lo que diga en la consulta?

La ley, aparte de nuestra obligación moral, nos obliga a guardar secreto de todo lo que nos cuentan los pacientes. 

“¿Psicólogo o psiquiatra?

A veces es necesario tomar medicación, pero en otros casos la medicación puede empeorar tu situación. Si consideramos útil que tomes fármacos te aconsejaremos lo que mejor en cada caso.

Curso evolutivo de los miedos infantiles y cómo combatirlos.

Los niños/as experimentan miedos a lo largo de su desarrollo y son propios de una edad determinada. Así, podríamos considerar cuatro etapas en el curso evolutivo de los mismos: primera infancia (programados genéticamente y alto valor adaptativo). En esta etapa surgen los primeros miedos (alturas, extraños, pequeños animales, ruidos fuertes etc.) y también aparece la ansiedad por separación.

¿Qué son y por qué aparecen los miedos infantiles?

 A menudo, son muchos los papás y mamás que se preguntan esto y lo que les lleva a acudir a un profesional buscando respuesta u orientaciones que les ayude con sus hijos/as.

Es importante que tengamos claro, que los miedos en general y cualquiera de sus modalidades en la etapa infantil suponen un fenómeno universal y presente en todas las culturas y tiempos. El miedo es un sistema de alarma psicológica que alerta ante amenazas al bienestar biológico, psicológico y social de la persona.

Algunos niños son diferentes en sus comportamientos de género.

Comportamiento de género infantil

Comportamiento dependiendo de la edad

Antes de los tres años de edad los niños desarrollan intereses y preferencias que son típicos de su género. Llamamos a estas conductas, "comportamientos de género típicos" porque los miembros de uno de los sexos las favorecen. Por ejemplo, el niño disfruta del juego más activo y brusco, y se identifica con héroes masculinos, en tanto que la niña tiende a actividades más delicadas como jugar con muñecas e imaginarse ser mamá .Antes de los cinco ó seis años de edad, los niños son capaces de reconocer los comportamientos de género, tanto los que son típicos para cada uno de los sexos como los que no lo son. Algunos niños se desarrollan de un modo distinto. Ellos tienen intereses que son considerados típicos del otro sexo y a veces prefieren la apariencia, y actúan como si fueran, del otro sexo. Por ejemplo, un niño de siete años quiere vestirse de princesa y jugar con el cabello de una muñeca como la Barbie™. Una niña de seis años prefiere jugar con varones, se niega a vestir ropas que no sean jeans y camiseta, y dice ser un varón. Llamamos a éstas conductas comportamientos de género variantes, porque son conductas que varían de la expectativa social para cada género. Los niños con comportamientos de género variantes demuestran intereses y preferencias que no conforman con las normas culturales generalmente aceptadas para cada uno de los géneros. Cuando los comportamientos de género variantes se dan en forma generalizada, marcada y persistente, hablamos de un patrón de comportamientos de género variantes. Es decir, en estos casos no nos referimos a niños en los que solo se observa un interés aislado y pasajero (por ejemplo, en caminar con los zapatos del padre si son niñas o de la madre si son niños), que dura solamente unos pocos días o semanas, sino a niños en los que el interés es intenso y persiste por años.

¿Qué conductas son las que se ven comúnmente?

Cuando se advierte un patrón de comportamientos de género variantes, las primeras manifestaciones generalmente se detectan entre las edades de dos y cuatro años, y a veces más temprano. En algún momento, estos niños demuestran algunos o muchos de estos rasgos: El niño es atraído por las ropas, zapatos, estilo de cabello y maquillaje de mujer. Durante juegos de imaginación, en los que emula un personaje admirado, el niño se identifica con personajes femeninos como Barbie™, La Sirenita™, Blanca Nieves o Cenicienta. Hace como si tuviera el cabello largo, por ejemplo usando una toalla. Evita los juegos bruscos (incluyendo el fútbol u otros juegos de pelota, y los deportes de equipo) y a veces tiene un temperamento suave, sensible y artístico. Prefiere las niñas como compañeritas de juego. También puede expresar el deseo de ser una niña, o insistir que en realidad es una niña. La niña solo quiere vestir ropa masculina y llevar el pelo corto, y se rehúsa a vestir faldas, vestidos y trajes de baño de mujer. Tiende a rechazar los juegos que están asociados con ser una nena; en su lugar, prefiere juegos que son típicamente considerados masculinos, como los muñecos de soldados o de superhéroes, y los autos y camiones de juguete. La niña tiende a identificarse con personajes masculinos y se rehúsa a asumir personajes femeninos en los juegos de imaginación. Por ejemplo, quiere ser "el papá" cuando juegan a la casita pero se niega a ser "la mamá". Prefiere los varones como compañeros de juego, le gustan los juegos bruscos y deportes de contacto físico. Puede expresar el deseo de ser niño, insistir en que es ralamente un niño, y agradarle cuando alguien la toma por niño. Conductas que se observaban con mucha frecuencia antes de que el niño llegue a la edad escolar, a veces se tornan menos frecuentes una vez que el niño 2toma más contacto con sus pares en el ambiente de la escuela. Dicha disminución en los comportamientos observados puede indicar que, a medida que madura y experimenta la crítica de sus pares, el niño suprime algunas conductas o disimula para poder pasar desapercibido.

¿Por qué ocurre esto?

Los comportamientos de género variantes no son nuevos. Tales conductas han sido descritas a lo largo de la historia y en muchas culturas diferentes. En el pasado, los psicólogos y expertos en desarrollo infantil creían que tanto los comportamientos de género típicos como los comportamientos de género variantes eran principalmente el resultado de las experiencias vividas por el niño. Hoy en día, muchos expertos están de acuerdo en que los comportamientos de género están principalmente determinados por los genes. En otras palabras, la predisposición genética hace que los comportamientos de género queden "impresos en los circuitos" del cerebro antes o poco después del nacimiento. Obviamente el contenido específico de los roles masculinos y femeninos deben ser aprendidos por todos los niños, pero los niños que varían en sus comportamientos de género parecen estar biológicamente predispuestos a asumir aspectos de los roles típicos del otro sexo. En el pasado algunos expertos sostenían que el desarrollo de estos niños era anormal, pero hoy en día muchos concluyen que estos niños son chicos y chicas normales, del mismo modo que los niños que desarrollan zurdera son normales.

¿Cuál es la causa?

Aunque la ciencia tiene todavía que aislar las causas, sabemos que los comportamientos de género variantes no son causados por la forma de actuar de los padres o por acontecimientos de la infancia, tales como el divorcio, el abuso sexual u otras experiencias traumáticas. Ni los comportamientos de género variantes, ni los típicos son voluntarios. Ambos representan lo que le viene naturalmente al niño en particular. Los comportamientos de género variantes no son causados por un trastorno mental o conflicto psicológico; sin embargo, dado el prejuicio social, estos niños experimentan rechazo, críticas y maltrato, los que pueden predisponer a dificultades psicológicas. ¿Qué puedo esperar en el futuro? Como adolescente y adulto, su hijo o hija puede sentirse emocional y físicamente atraído a personas del sexo opuesto, del mismo sexo, o de ambos sexos. Aunque estos tres resultados son posibles en cualquier niño, estudios de investigación que han observado el desarrollo de niños varones con comportamientos de género variantes hasta la adultez, revelan que como adultos la mayoría de ellos tienen una atracción física y afectiva hacia personas de su mismo sexo, es decir son gays o bisexuales. Algunos niños con rasgos femeninos pasan a ser adultos convencionalmente masculinos. Otros, mantienen en la adultez actitudes e intereses femeninos en un mayor o menor grado. Existe menos investigación sobre niñas. De acuerdo a lo que se sabe, las niñas con comportamientos masculinos pueden pasar a ser tanto adultas convencionalmente femeninas, heterosexuales o bisexuales, como adultas lesbianas.

En raras ocasiones, un niño continúa identificándose fuertemente con el otro género durante la adolescencia y la adultez y experimenta una condición en la que siente ser de un género diferente al de su cuerpo físico. Personas con estas características son llamadas personas transgénero. El adolescente y adulto transgénero pueden experimentar incomodidad persistente con su sexo biológico y sentir que el rol de género que se asigna a su sexo biológico no es apropiado para ellos. A veces la persona transgenérica no se identifica completamente con ningún género y se siente "fuera de las categorías convencionales de género".

¿Qué opinión de él o ella mismo va a formar mi hijo o hija?

Una autoestima saludable es vital para el desarrollo de la capacidad para resolver los desafíos que la vida presenta. En la mayoría de las sociedades y culturas las personas que varían de los esquemas de género convencionales son estigmatizadas. Las hostilidades a que da pie este estigma, pueden causar desgaste emocional en el niño y dificultar el desarrollo de su autoestima. Sin el apoyo de los padres, el niño puede llegar a creer que merece ser estigmatizado. Para contrarrestar los efectos negativos del estigma social los padres deben demostrar una actitud afirmativa. Deben comunicarle al niño que lo aceptan y respetan tal como es. En general, se observa una diferencia en el nivel de autoestima de los niños y de las niñas. Las niñas con intereses masculinos tienden a tener mejor autoestima que los varones con intereses femeninos. Esto quizá se deba a que el tabú social en mucho mayor para los niños "femeninos" que para las niñas "masculinas".

¿Mi hijo o hija va a cambiar en algún momento?

A los cinco o seis años de edad, los niños empiezan a ser influenciados más por la presión social para conformar con los esquemas de género convencionales. Esta presión empuja al niño a modificar la apariencia de sus comportamientos para adecuarse a las expectativas sociales. Si se producen cambios aparentes en los comportamientos, éstos son superficiales y no necesariamente reflejan el estado interior del niño. La presión externa de padres, maestros y terapeutas, no es capaz de modificar las características esenciales de la personalidad, ya que el temperamento y otras características son fijados desde la primera infancia. Más todavía: el causar vergüenza al niño mina su confianza en sí mismo y afecta su autoestima. Como explicamos más largamente después, nos oponemos enfáticamente a las actitudes y a las terapias que presionan al niño para que cambie y se acomode a un estereotipo de cómo "se supone que un niño, o una niña, debe ser".

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo o hija?

 Quiera a su hijo o hija tal como es. Como todo niño su hijo o hija necesita amor, aceptación y comprensión. El niño con comportamientos de género variantes a veces necesita este apoyo de un modo especial. Cuanto más crítico sean sus pares y la sociedad, más él necesita del apoyo y de la aceptación de sus padres y familiares.

 Cuestione las presunciones tradicionales. No acepte automáticamente las ideas tradicionales sobre los roles de los géneros y la orientación sexual. Aprenda a separar los juicios de la sociedad del amor que usted siente por su hijo. No permita que los prejuicios sobre lo que "está bien" y lo que "está mal" se interpongan entre usted y su hijo.

 Cree un espacio donde el niño se sienta a salvo. Los niños son mucho más resistentes y capaces de soportar desafíos cuando sienten que sus padres están de su lado. Hágale saber a su hijo que usted lo ama tal como él es. Comunique a los demás que usted ama a su hijo incondicionalmente, y comunique a su hijo que usted estará siempre a su lado para darle apoyo. Muchos chicos con rasgos variantes de género experimentan aislamiento social y sufren maltrato por parte de otros. Su hogar puede ser el único espacio donde el niño se pueda sentir a salvo de las actitudes de censura y la hostilidad. Cree una atmósfera de aceptación en su hogar para que su hijo pueda expresar sus intereses libremente. Por lo menos en su propio hogar su hijo debe sentir que puede actuar de manera auténtica sin tener que autocensurarse para beneficio de los demás.

 Aliente actividades que gozan de aceptación social. Oriente a su hijo hacia actividades que lo ayuden a "encajar" socialmente respetando sus preferencias. Estas actividades pueden ser gimnasia, natación, computación o teatro para niños, así como programas de atletismo, liderazgo o aventuras de campamento para las niñas. Recuerde siempre alentar actividades que su hijo disfruta y para las cuales tiene un don natural. No fuerce actividades que su hijo siente como impuestas.

 Haga que su hijo o hija se sienta valorados. Hable con su hijo sobre el hecho de que hay más de un modo de ser niño o niña. Enfatice que cada persona es diferente, y evite usar aseveraciones tales como "el juego de muñecas es de niñas", "tienes que jugar a la pelota porque eres niño" o "deberías aprender a comportarte como una niña / dama". En lugar de usar generalizaciones que son falsas, explique que aunque la mayoría de los niños no están interesados en muñecas, hay niños que sí lo están, ¡y eso también está bien! Lo mismo ocurre con las niñas: no todas las niñas se interesan en jugar a ser mamá, algunas prefieren jugar a ser papá o soldado. Hable con su hijo abiertamente y con calma acerca de sus intereses y comportamientos. Haga que su hijo reconozca que él es diferente, en términos positivos. Use frases como: "eres único" o "eres única". Háblele de cómo uno se puede sentir al saberse diferente de los demás. Asegúrele que él no es el único en el mundo. Entrevistas de adultos que fueron niños con rasgos de género variantes revelan que la mayoría de ellos recuerda haberse sentido diferente desde una edad temprana. También sintieron que esta diferencia era considerada indeseable. La soledad de su secreto y la vergüenza a la que fueron sometidos por "ser diferentes" les causó un gran sufrimiento. Debemos evitar que nuestros hijos pasen por lo mismo. Ayude a 8su hijo a comprender que, aunque no todo el mundo lo entienda o demuestre respeto, el que a uno le gusten cosas diferentes no es razón para avergonzarse, sino una cualidad única y positiva. Si su hijo no confía en que usted lo quiere tal como es, él no va a sentirse comprendido y no va a mantener una comunicación abierta con usted.

 Busque recursos de apoyo. Algunos libros y videos infantiles pueden ser muy útiles para abordar estos temas con su hijo. Si es posible, téngalos en su casa, y pida que estén disponibles en la biblioteca de la escuela. (Véase Libros y Videos Útiles Pág. 16) Si su hijo se aísla de sus pares porque no es comprendido o aceptado, reconozca que es doloroso pero no es su culpa. Asegure a su hijo que cuando él crezca va a tener amigos que compartirán sus intereses. Cultive amistad con otras familias que tengan una mentalidad abierta y una actitud tolerante y de aceptación hacia todo tipo de diferencias.

 Hable con otras personas importantes en su vida. Incluya a sus otros hijos en tantas conversaciones sobre comportamientos de género variantes como sea posible. A los otros hermanos les puede ser difícil aceptar un hermano o una hermana con dichas características. Los hermanos pueden sentirse avergonzados y volverse insultantes o agresivos. Esto también es un desafío para ellos y necesitan su ayuda para entender sus propios sentimientos. También el desafío afecta a otros familiares. Hable con sus familiares cercanos, con niñeras y con amigos de la familia. Comuníqueles cuáles son las necesidades de su hijo y qué es lo que usted espera de ellos. Pídales a sus familiares que lean este folleto.

 Prepare a su hijo o hija para enfrentar maltrato por parte de sus pares. Explique a su hijo o hija que él o ella probablemente van a encontrar críticas y probablemente será objeto de burlas y ataques, y explíquele el porqué. Pregúntele qué le haría sentirse más seguro, y dígale que le pida ayuda a usted y a otros adultos en posición de autoridad. Haga que su hijo sepa que él no merece ser rechazado o abusado. De vez en cuando, aliente a su hijo o su hija a que le cuente si lo critican, maltratan o asedian; los niños que son verbalmente o físicamente agredidos por sus pares a menudo están asustados o se sienten demasiado avergonzados para hablar del tema. Es ideal si su hijo le cuenta a usted lo que le pasa, pero no tenga la expectativa de que su hijo o hija siempre va a expresar lo que le pasa o siente. Esté atento a posibles señales que puedan indicar que su hijo o hija está en problemas. Estos signos incluyen el negarse a ir a la escuela, el no querer salir fuera de la casa, el quejarse de dolores y molestias sin causa física, y el llorar excesivamente o sin un motivo obvio.

 Anticipe problemas y trate de prevenirlos activamente. Quizás usted quiera anticiparse a los problemas y hablar con el personal de la escuela por adelantado, antes de que la escuela pida su presencia. Hable con el maestro de su hijo, o con quien corresponda, ya sea el director de la escuela, el consejero o tutor. Exija que el maestro fomente una atmósfera de tolerancia donde su niño esté a salvo de juicios negativos. Insista en que la escuela imponga una política de combatir burlas y agresiones. No suponga que la escuela entiende de este tema; puede ser necesario que usted tenga que educar al personal escolar. Compartir este folleto con la escuela puede ser una buena manera de empezar. A veces el medio escolar es tal que es necesario considerar una escuela alternativa. ¿En qué trampas debo evitar caer?

 Evite provocar culpa. No culpe al niño, a usted mismo, o a su cónyuge. Los comportamientos de género variantes de su niño son el producto de cómo la naturaleza creó a su hijo. Estas características no fueron causadas por usted y no pueden ser cambiadas por ninguna persona. De hecho, si usted se preocupa por que su hijo cambie, se perderá la oportunidad de disfrutar las cosas maravillosas de la niñez de su hijo y se perderá las recompensas que una actitud de afirmación por parte de los padres trae a la larga. Su niño necesita ser él mismo tanto como cualquier otro chico. No se trata de un acto de desafío; simplemente él está siguiendo sus propios instintos.

 Evite presionar a su hijo o hija para que cambie. Evite toda acción diseñada para presionar a su hijo para que cambie. De hecho, la presión social sola empuja al niño a esconder sus intereses y suprimir su espontaneidad. Esto se intensifica si el niño cree que debe ser diferente de lo que es para ser aceptado y querido por sus padres. Al presionar, los padres comunican que es preferible actuar de una manera que no es natural, a ser auténtico y coherente con uno mismo. No compare negativamente su hijo o hija con un hermano u otro niño; esto solamente tendrá un efecto negativo en los dos niños.

 Evite culpar a la víctima. No trate de restar importancia a las agresiones que el niño experimente, ni tampoco diga que es algo que él debe aprender a aceptar. El ser diferente no valida la intolerancia basada en prejuicios. No reproche a su hijo por la crueldad de otros. Nadie merece ser maltratado. Cuando usted sepa de un acto de agresión hacia el niño, trate de averiguar qué pasó, y ayude al niño a planear como responder en el futuro. ¿Cómo manejo mis propios sentimientos, como padre o madre?

 Examine sus propios sentimientos y aprenda a aceptar a su hijo o hija. Usted y sus familiares pueden sentir incomodidad y vergüenza por los comportamientos de su hijo. Esto es usual al principio; sin embargo, satisfacer las expectativas de la sociedad no es tan importante como darle el apoyo necesario a su hijo para que mantenga su dignidad. Desafiar los prejuicios sociales y modificar nuestra conducta para ser un mejor padre o madre puede ser un gran reto. Más aún, en un principio en natural sentir que estos consejos van en contra de lo que usted haría intuitivamente. Puede ser que usted tenga que modificar sus expectativas de cómo su hijo iba ser. Es común que los padres experimenten las emociones asociadas con el proceso de duelo ante una pérdida, tales como el "shock", la negación, el enojo y la desesperanza. Estos sentimientos son parte del proceso que idealmente a la larga lleva a la aceptación. Es muy importante que usted se esfuerce por llegar a una aceptación.

 Busque apoyo. Busque apoyos para usted, su hijo y su familia. Si usted está experimentando demasiado estrés, con signos de excesiva preocupación, pérdida de sueño, ansiedad o irritabilidad, busque apoyo profesional. A veces dos padres pueden estar en desacuerdo sobre cómo criar cualquier niño y más aún sobre cómo criar a un niño con comportamientos de género variantes. Si usted y su pareja tienen ideas extremadamente diferentes, busque terapia de pareja o terapia de familia. Este tipo de intervención, al proveer un espacio neutral en el que dos padres puedan resolver sus diferencias, permitirá que su comunicación sea más efectiva. Recuerde que usted no está solo o sola y que tampoco lo está su hijo o hija. Sin embargo, no se desaliente si es difícil encontrar en su comunidad otras familias en circunstancias similares y personas que no comulguen con el estigma de la sociedad. Desdichadamente, muchas veces es difícil encontrar apoyo. Usted puede considerar unirse a un grupo de apoyo de padres o comenzar uno en su comunidad. A pesar de una aprensión inicial, muchos padres y madres han descubierto que grupos de apoyo pueden ser de mucha ayuda. ¿Cómo sé si mi hijo o hija necesita ayuda profesional? Busque ayuda profesional si su hijo o hija está ansioso, deprimido, enojado o hiperactivo. Si su hijo muestra signos de conductas suicidas o autodestructivas busque ayuda profesional inmediatamente. Puede ser útil buscar terapeutas que estén capacitados en técnicas para que el niño desarrolle estrategias que le permitan manejar las situaciones de maltrato por parte de pares. Este tipo de terapia se conoce como adiestramiento para desarrollar competencias sociales. Niños que son muy tímidos y que tienen dificultad en establecer amistades también se pueden beneficiar de este tipo de terapia.

 ¿Cómo encuentro al terapeuta adecuado? Terapeutas que son competentes en temas de infancia, no son necesariamente competentes para tratar estos niños, así que usted debe transformarse en un consumidor informado y seleccionar el profesional prudentemente. Una señal de alerta es cuando el terapeuta parece enfocarse en las conductas del niño como "el problema", en lugar de concentrarse en ayudar al niño a hacer frente a la intolerancia y en guiar a los padres para que lo apoyen y protejan. En el pasado, los profesionales usaban el diagnóstico llamado "trastorno de identidad de género". Este enfoque es incorrecto porque implica que el niño tiene un trastorno mental. De acuerdo a este enfoque, algunos profesionales recomendaban técnicas para cambiar las conductas. Estas técnicas pueden ser perjudiciales para estos niños y deben ser evitadas. Pregúntele al terapeuta que va a ver a su niño qué enfoque utiliza para tratar niños con estas características. Háblele al terapeuta de lo que usted ha aprendido en este folleto y vea cómo reacciona. Asegúrese que la guía y el apoyo para ustedes, los padres, es una parte fundamental de las sesiones. Preocúpese si las sesiones solamente se dirigen al niño, o si no atienden sus preguntas sobre cómo comportarse como padre o madre, y si no le proveen ideas para ayudar a su hijo o hija

Fuentes utilizadas

1516 Recursos Útiles Nuestro sitio web (en inglés) www.dcchildrens.com/gendervariance Sitio web para padres en español www.familiaresdegays.org Sitios web para padres de adolescentes (en inglés) PFLAG - Parents, Families and Friends of Lesbians, Gays of Metropolitan Washington Local Chapter website: http://www.pflagdc.org. National:http://www.pflag.org. GLSEN website: http://www.glsen.org. Filmes y Videos Ma Vie en Rose (Mi vida en rosa) (Francés) • Un film de Alain Berliner. • Oliver Button Is a Star (inglés) • Dirigido por John Scagliotti y Dan Hunt, con Tomie de Paola y otros. • http://www.oliverbuttonisastar.com The Dress Code (Video/DVD) • Dirigido por Shirley MacLaine • MGM/UA Studios • (PG13) Libro infantil (en español) Oliver Button es Nena • 1979 Tomie de Paola. • Voyager Books, Harcourt Brace and Company. • Nivel de lectura en años: 4-8. Libros infantiles (en inglés) Oliver Button is a Sissy • 1979 Tomie de Paola. • Voyager Books, Harcourt Brace and Company. • Reading levels 4-8. The Sissy Duckling. Fierstein, Harvey and Henry Cole (Illustrator) • Simon & Schuster, 2002 • Reading levels 4-8. It’s Perfectly Normal • Harris, Robie • Candlewick Press, 1994 • Ages 10 & up. Libros para padres (en inglés) Not Like Other Boys • Fanta-Shyer M. and Shyer C. • Houghton Mifflin Co: Boston, 1996. Homosexuality: The Secret a Child Dare Not Tell • Cantwell M. A. • Rafael Press: Chicago, 1998. Sissies & Tomboys: Gender Non-conformity & Homosexual Childhood • Rottnek, Matthew, ed. • New York University Press: New York 1999. Changing Bodies, Changing Lives: A Book for Teens on Sex and Relationships • Ruth Bell et al. • Random House: New York, 1998.

Tratamientos específicos de la ansiedad por separación

Niños de padre separado

Ansiedad por separación

En este trastorno se aplican técnicas cognitivo-conductuales similares a las usadas en el resto de problemas de ansiedad. No obstante, al darse fundamentalmente en personas de reducida edad, requieren una serie de adaptaciones. En primer lugar es fundamental considerar la edad y el nivel de desarrollo del niño/a, porque esto nos indicará que es normal y que no. Si finalmente resulta que estamos ante un problema, y existe la decisión de iniciar la terapia, es preferible que ésta se haga en un contexto lo más parecido posible al que está habituado el niño. Lo ideal es que las sesiones se desarrollaran en el contexto natural del niño. El terapeuta necesariamente ha de adoptar un papel más activo, puesto que el paciente aún no tiene suficiente capacidad de decisión. Además, y sobre todo en las primeras sesiones, es aconsejable que estén presentes los cuidadores habituales, que den seguridad y apoyo al niño. De lo contrario seguramente el tratamiento no lograría desarrollarse adecuadamente. También es importante que los padres y otros educadores sean educados para ser coterapeutas, de manera que aprendan estrategias enseñadas por el terapeuta y las usen fuera de la terapia con su niño. Por último, es importante trabajar con la motivación por la terapia en el niño, para que le resulte más gratificante estar siguiendo un tratamiento psicológico y/o farmacológico.

Las técnicas más usados y que han mostrado su eficacia en el tratamiento del trastorno de ansiedad por separación son:

Entrenamiento de padres y otros educadores en los principios de las técnicas operantes

fundamentalmente se les enseña a premiar los pequeños avances del niño/a y a dejar de reforzar conductas que, aunque parecen aliviar la angustia del paciente, no hacen sino prolongarla innecesariamente.

Exposición gradual en vivo a las situaciones de separación

se prepara una lista de situaciones ordenadas de menos a más temidas. Progresivamente el niño se va exponiendo a cada una. En las primeras sesiones es acompañado por alguna persona significativa, para gradualmente ir el paciente haciendo frente sólo a las situaciones con lo que aumentará su confianza. A la larga el objetivo es que sea el propio paciente el que haga una autoexposición regular y en su contexto habitual, para que, finalmente soporte las situaciones de separación con la menor ansiedad posible.

Relajación

es una respuesta incompatible con la ansiedad (no se puede estar relajado y ansioso a la vez) que sirve para afrontarla. Lo más habitual es emplear la Relajación Progresiva de Jacobson que se basa en ejercicios de tensión-distensión que muestran las diferencias entre relajación y tensión. Para niños menores de 8 años las sesiones son más cortas, de unos 10-15 minutos para mantener su atención y no fatigarle, se usan instrucciones cortas y claras, también modelos para que aprenda mejor el procedimiento de relajación, así como materiales que facilitan el aprendizaje como muñecos o silbatos.

Otros métodos de relajación

la risa, el juego, la música, etc.

Técnicas de modelado

se usa un modelo real o no, que se enfrenta a la situación temida gradualmente y sin sufrir consecuencias negativas. Lo más efectivo es que el modelo esté de cuerpo presente y que el niño participe repitiendo las conductas del modelo animado y apoyado emocionalmente por éste. Estas técnicas se usan reforzando al niño sistemáticamente a medida que se anima a realizar las conductas del modelo, y dándole indicaciones de cuál es la forma de proceder (las llamadas “guías físicas”). Es importante que el modelo resulte atractivo para el niño, se asemeje a él, y sea un modelo de afrontamiento y no de dominio. Mientras más modelos de este tipo mejor. Atender a la tarea es muy necesario.

Imágenes emotivas

El niño/a ha de imaginar situaciones diarias donde participan sus personajes favoritos, lo cuál genera emociones gratas. Progresivamente se dice al niño que imagine situaciones que le provoquen algo de ansiedad, para ir pasando a otras más angustiantes. Las emociones positivas del principio de la técnica tienen un efecto de inhibición sobre la angustia posterior.

Práctica reforzada o moldeamiento

Se pacta un objetivo final (ir solo al colegio por ejemplo) y se fragmenta en una serie de objetivos intermedios que vayan de la situación actual en que se encuentra el niño al objetivo último. Luego se va premiando la consecución de cada uno de los objetivos parciales, para así llegar al objetivo final. Esta técnica también usa la guía física. Es importante ir dejando de reforzar las conductas de evitación e ir informando al niño del desarrollo de la técnica.

Técnicas congnitivas

se trabajan aquellos pensamientos o imágenes que podrían estar implicados en el trastorno. Fundamentalmente, en este trastorno, se usan las autoinstrucciones positivas. Se trata fundamentalmente de invitar al niño a que cambie la forma de hablarse a sí mismo, pasando del “no puedo hacerlo”, “algo malo va a pasar” al “lo voy a intentar”, “puede ser que algo ocurra”. Esta técnica , sin embargo, requiere de unas ciertas habilidades intelectuales, que la hacen inadecuada para niños de reducida edad que aún carecen de éstas.
Aunque aquí, con propósitos expositivos, se han presentado las técnicas por separado, lo habitual es que se usen diferentes técnicas simultáneamente, para así potenciar la efectividad del tratamiento.

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